Guía de viajes
Ibiza
Para unas vacaciones sin margen de error. Por Julie Couto.
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Hola cariño
¿Pero vas a Ibiza otra vez? Sí, sí, sí.
Hola, qué tal, soy Julie. Libriana, pero decidida. Obsesionada con los lugares bonitos, la buena comida y la mejor mesa del restaurante o la hamaca en primera fila. No creo que todo lo bueno tenga que ser caro, pero si voy a pagar caro, que sea memorable.
La primera vez que mi marido y yo fuimos juntos a Ibiza fue en 2012. Desde entonces se convirtió en nuestro lugar favorito del mundo y vamos todos los años. Trabajamos para eso. Fuimos de novios, casados, embarazada, con hijo, sin hijos… Y en 2025 y 2026 fuimos con mis padres y nuestros dos hijos.
Ibiza va mucho más allá de las fiestas, y cada verano salimos a cazar nuevos alojamientos, restaurantes, playas y tienditas para ampliar nuestros descubrimientos y seguir suspirando como si fuera la primera vez. Hasta intentamos resistir, pero el único año que dejamos de ir a Ibiza nos arrepentimos. Así que repetimos, y cada año nos quedamos más tiempo y nos volvemos más expertos en la Isla Bonita.
Esta guía es para quien no tiene tiempo que perder en las vacaciones y quiere acertar en cada comida, cada playa, cada atardecer y cada tienda. Todos los lugares tienen enlace directo a Google Maps.
Ibiza sorprende a quien va con calma. Tiene fama de excesos, pero guarda rincones silenciosos, comida sencilla hecha con cariño, hoteles llenos de alma y un mar quieto, transparente. Es una isla que mezcla lo rústico y lo sofisticado sin esfuerzo. Del campo a los beach clubs, todo parece funcionar a su propio ritmo.
No se trata de correr para verlo todo. Se trata de elegir un lugar, sentarte y quedarte. Ibiza no para. Pero si quieres que pare, para y te espera.
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¿Ibiza es solo fiesta?
No. Ibiza es todo, y además tiene el bonus de contar con las mejores discotecas del mundo, con los mejores DJs del mundo pinchando en ellas.
Cuando hablo de Ibiza, casi todo el mundo pregunta enseguida por la fiesta. Y entiendo de dónde viene esa fama, porque la sientes nada más llegar: el aeropuerto está todo forrado de publicidad de fiestas. Sales de ahí, coges la avenida principal, y es una valla de discoteca detrás de otra.
Pero después de ahí se acaba. Las discotecas solo las ves si quieres verlas, si las buscas. Deben de ser un 10% de la isla. O menos.
El resto es otra cosa. Son familias europeas, mucha gente mayor, muchos niños, todo el mundo en la playa, en los restaurantes, en los pueblitos, en el centro. Son muchísimas familias, de verdad.
Y el bonus es ese: pasaste el día en la playa, comiste bien, te tomaste un vino blanco frío y estás feliz de la vida. Entonces coges el móvil y miras qué hay de fiesta hoy. Siempre va a haber alguien enorme pinchando, casi siempre en más de un sitio, y hasta eliges adónde ir. Pero si quieres dormir temprano y empezar el día siguiente prontísimo, también está todo bien. Aquí nadie está obligado a nada.
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¿Cuándo ir?
Ibiza tiene temporada. Y temporada de verdad, de esas en las que si te equivocas por dos semanas acabas conociendo otra isla.
Ya fuimos en abril y no lo aconsejo. Pillas algunos días de buen tiempo y hasta puedes sentarte en la playa, pero el mar está helado, gente. Helado de verdad. Al sol estás bien, pero basta que pase una nubecita y ya refresca. Y por la noche no hay discusión: chaqueta. Son pocos los días de sol pleno y te quedas rehén del tiempo todo el viaje. Mayo, la misma historia.
La temporada cálida, esa que imaginas cuando piensas en Ibiza, va desde la segunda quincena de junio hasta la primera quincena de septiembre. Es eso. Fuera de esa ventana yo no iría.
Y dentro de ella hay una ventana aún mejor: desde la última semana de junio hasta la primera de julio. Esos quince días son el auge. Julio entero es precioso, agosto también funciona, pero agosto está lleno, muy lleno, y allí ya nos tocó día de lluvia. De finales de septiembre en adelante empiezan los días nublados. Si puedes elegir, elige junio entrando en julio.
Y sobre el tiempo, que es lo que importa: en esas dos últimas semanas de junio y en todo julio pillas sol todos los días. Ningún día nublado. Perfecto.
Una cosa cambió, y vale la pena saberlo. Antes la máxima en verano se quedaba en 28, 29 grados, un calor rico. En los últimos cuatro o cinco años pasó a alcanzar los 34.
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¿Cómo llegar?
Si ya estás en Europa, es fácil. Hay vuelo directo desde varias ciudades europeas y con mucha frecuencia.
Y hay algo que marca la diferencia en todo el viaje: el aeropuerto de Ibiza está cerquita de todo. No es uno de esos aeropuertos en el fin del mundo que exigen una hora de carretera antes de que veas el mar. Aterrizas y ya estás en el bullicio de la isla.
Tanto que vas a pasar por él a menudo. Para ir a la playa en Ses Salines, pasas por el aeropuerto. Para ir a la playa o a comer en Cala Jondal, pasas por el aeropuerto. Y si vas de fiesta al Circoloco, en DC10, la fiesta está prácticamente en la cabecera de la pista.
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¿Cómo moverse por la isla?
Alquila un coche. Punto. Sin discusión.
El taxi en Ibiza es caro, el Uber tarda una eternidad en llegar, y además existe una aplicación local que usan allí, pero sinceramente: coche. Es la mejor opción y no hay segunda.
El coche es lo que te da libertad. Es lo que te permite conocer tres playas el mismo día o comer en un sitio y salir de ahí para darte un chapuzón en otro, a la hora que te apetezca, sin depender de nadie.
Y hay opciones de sobra. Debe de haber unas veinte empresas de alquiler en la isla, así que el precio acaba siendo muy competitivo comparado con otros lugares del mundo.
Lo ideal es reservar con antelación, claro. Pero si lo dejaste para última hora, tranquilo: incluso en temporada alta se puede alquilar de un día para otro y todavía encontrar coche. Hay gente entrando y saliendo de la isla todo el tiempo, así que siempre hay coche disponible.
Y aparcar, que es la duda que todo el mundo tiene antes de ir: tranquilo. En las playas casi nunca vas a sufrir para encontrar sitio. Suele haber lugar de sobra, aparcas y ya está. Es raro que dé problema.
Si vas en grupo grande y con la programación toda cerrada, vale la pena coger una furgoneta. Pero si vais dos y queréis explorar, coche, siempre.
Ahora, una regla que no se rompe: si vas de fiesta, deja el coche en casa. Ve y vuelve en taxi o Uber. A la salida de cualquier discoteca en Ibiza siempre hay taxis de sobra esperando, eso nunca falta. Si bebes, no conduzcas.
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¿Cuántos días quedarse?
Diez días. Esa es mi respuesta sincera.
Ibiza tiene mucho, mucho, mucho por conocer. Siete días pasan y vuelves feliz, pero vuelves con ganas de más. Tres días son solo para decir que fuiste, para fichar. En tres días no vives nada.
Mira la lista de restaurantes y de cosas para hacer aquí abajo. Es muchísimo. No existe hacer todo eso en menos de diez días, y voy a ser sincera: incluso quedándote diez, te vas sintiendo que dejaste cosas atrás. Con nosotros pasa cada año, nos subimos al avión diciendo “quería ir a ese sitio y no dio tiempo”. Nunca vas a necesitar repetir un restaurante, una playa, un beach club. Y mira que te van a dar ganas de repetir.
Y hay un motivo muy práctico detrás de ese número, sobre todo si eres de fiesta: en Ibiza cada club tiene su DJ residente fijo, siempre el mismo día de la semana. La programación de toda la isla se repite cada siete días. Así que si te quedas menos de una semana, no ves lo que está pasando, ves solo un trozo.
También está el cansancio, y de eso nadie te avisa. En Ibiza oscurece a las 8, a las 9 de la noche. Entonces parpadeas y el día se fue: te quedaste en la playa hasta el atardecer, ya son las 9, vuelves al hotel, te duchas, sales a cenar, y cuando la cena termina ya es hora de la fiesta. Vas, vuelves, y ya es hora del desayuno y de ir a la playa otra vez. Es delicioso y es agotador. Si tu programación es intensa, habrá días en que solo vas a necesitar parar y descansar. Y esos días cuentan en el total.
Por eso: cuantos más días, mejor. Una semana es el mínimo. Diez días es lo ideal.
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Dónde dormir
Elegir dónde alojarse en Ibiza es la mitad de la experiencia.
Aquí encuentras mi curaduría personal: los hoteles que enamoran por los detalles, las casas que acogen, los rincones que valen cada céntimo (y algunos que no tanto, pero que tienen su encanto). Hay desde hallazgos sin pretensiones hasta lugares que se volvieron destino en sí mismos.
Cada alojamiento viene con comentarios sinceros, puntos de atención y esa mirada que solo tiene quien ha vivido la isla tantas veces. No se trata de lujo por lujo. Se trata de energía, estética y alma.
Y antes de elegir el hotel, elige en qué zona de la isla quedarte. La zona cambia por completo el tipo de viaje que vas a hacer.
Si tu Ibiza es la de la fiesta, quédate cerca del centro o de Playa d'en Bossa. Ahí se concentran los clubes principales: Ushuaia, Hi y Pacha. Vas a querer estar a pocos minutos de todo para no gastar mucho en taxis.
Ahora, si quieres el otro lado de la isla, el más orientado al bienestar, mi consejo es el norte. Está a unos 40 minutos del centro, y mira que eso ya es lo más lejos que vas a conducir por allí. Cuarenta minutos es la distancia máxima en Ibiza, así que no te asustes con el mapa.
Y el norte es una delicia. Bromeo con que los nativos, los que de verdad viven en Ibiza, se escapan al norte. Lo aman, lo idolatran. Es otra cosa. Sigue siendo Ibiza, pero una Ibiza más de quien vive allí que de quien va a pasar el verano.
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Restaurantes
Un buen restaurante va más allá de la gastronomía. Tiene que tener vibra, encanto, o al menos una playlist que dé ganas de quedarse más. Estos son mis preferidos: por los sabores, por los escenarios y por la energía.
En los restaurantes que publican la carta online, dejé el enlace. Así es más fácil elegir antes de reservar.
Importante: reserva con antelación. La mayoría no acomoda imprevistos. ¿Llegaste sin reserva? Altas probabilidades de escuchar un “no” sin ningún esfuerzo.
Consejo: al reservar, di que es una fecha especial (honeymoon, babymoon, cumpleaños…). A veces cae un detalle o la mejor mesa de la casa.
Almuerzo: para comer rico al mediodía
Jondal
El más hypeado. Y vale el hype. La decoración es de babear, en serio. Hasta el baño es precioso. Comida espectacular. Caro y conseguir mesa es un verdadero desafío.
Elements
Uno de los pocos restaurantes a los que puedes llegar sin reserva. Sin pretensiones, rico y casi con los pies en la arena. Abre todo el día y es un gran apoyo para quien va a pasar el día en Benirrás. La tiendita tiene una curaduría maravillosa. Bonus: de lunes a sábado hay tambores en la playa al atardecer.
El Silencio
Decoración rústica, playera, preciosa. Tiene algunas reseñas negativas, pero las veces que fuimos nos encantó.
Mar y Sal
Escondidito, detrás de la playa. Está dentro de un hostal con muchísimo encanto. Sin ostentación, sin dramas. Agradable y delicioso. Casi un refugio para los días en que quieres una pausa del sol pero sin salir de la vibra playera. La tiendita tiene hallazgos monísimos, como flotadores para niños.
Los Enamorados
Parada obligatoria. Todo en la carta es espectacular. La vista maravillosa, la decoración de volverse loca. La tienda es tan increíble que hablo de ella aparte en la sección "Compritas".
Cala Gracioneta
Otro muy hypeado. ¡Lindo, lindo, lindo! La comida no tanto. Pero vale la experiencia de almorzar y después quedarse en la playa, tirada en la arena o en el mar. De vez en cuando hay fiestas de noche con DJs maravillosos.
El Chiringuito
Está en la ruta oficial de los turistas. Muy lindo y su pescado a la sal es maravilloso. Su tienda es de babear.
La Escollera
Está al lado de El Chiringuito. Mucho menos hypeado pero muy rico. Prácticamente encima del mar. Las vistas son preciosas.
Nudo
Precioso en cada detalle, desde la carta hasta el armario de los vasos. ¡Comida deliciosa! Fue uno de los favoritos en 2024.
Es Xarcu
Caímos de paracaídas en este restaurante hace años y hasta hoy sueño con su lubina. La mejor que he comido en la vida. ¡Acaban de reabrir su local frente al mar! Pero si quieres huir del sol, hay otro local en una placita.
Can Muson
Una granja con animalitos de verdad. Perfecta para ir con niños. Haces el tour y después almuerzas comida fresquita. También puedes comprar frutas y verduras de la granja.
Es Fumeral
Chic y playero. La vista es surreal y los platos, pensados para compartir, también. El baño es preciosísimo.
Um Beach
Nunca fui ni conozco a nadie que haya ido. Quiero ir aunque sea para ver de cerca ese techo todo de junco finito y la decoración con los pies en la arena, que en las fotos son wow.
Al Mar
Todavía no fui pero está en la lista por su ubicación. En este mismo lugar hubo un beach club/restaurante maravilloso y tenemos recuerdos preciosos de esos días. En algún momento tengo que ir para ver si es tan bueno como el anterior...
Ses Boques
Llevado por toda una familia desde hace años, en un lugar paradisíaco, tiene su estatus. De esos que no necesitan publicidad porque el boca a boca local se encarga.
Sa Caleta
¡La mejor paella que he comido en el escenario más bonito! Está en la playa de Sa Caleta, un paraíso particular. Lo bueno es almorzar ahí y bajar a la playa después, cuando el sol ya está más suave... Como esta playa no tiene servicios, llegar ya almorzada y contenta de vino es una delicia.
Xiringuito Xuclar
Está en una mini bahía llena de encanto. Muy conocido por los locales y perfecto para un almuerzo fuera de ruta. El restaurante es pequeño, así que organízate si vas con grupos grandes.
Chiringuito Fusta
Está en una playa preciosa. ¡Y casi nadie llega hasta allí! Hay una bajadita empinada para llegar. No te desanimes. El lugar es sencillo, pero las vistas y el mar hacen que todo valga la pena. La sensación es de haber encontrado una joya escondida en medio de la isla.
4fu3gos
Acaba de abrir, así que no hay muchas reseñas sobre la comida. Pero está dentro del hotel Nômade. O sea, solo por respirar esa decoración marroquí maravillosa en medio de Ibiza ya vale la visita. Aunque sea para tomar una copa.
Cena: para cenar y no olvidarlo nunca más
Aguamadera
Lugar precioso, comida buena, vibra rica. Si vas con un grupo grande, ¡pide la mesa bajo el árbol y quédense horas! Llega antes del atardecer.
Can Domo
El restaurante dentro del hotel Can Domo es pura poesía. Llega antes de que se ponga el sol para enamorarte del contraste entre los manteles de lino azul y los rayos de sol. Recomendado por la Guía Michelin.
A Mi Manera
Sensación de estar en un capítulo de White Lotus. Mil personajes por ahí. ¡Súper concurrido y alegre! No me acuerdo de la comida, pero me acuerdo de haberme reído mucho.
Juntos House
Precioso, acogedor, rico, y la tienda tiene la curaduría más chic de todas. Lugar feliz de gente feliz. Para ir antes de que se ponga el sol también.
Edén
La mejor vista de toda la isla. Está dentro del hotel Hacienda Na Xamena. Tan romántico que dan ganas de que te pidan matrimonio justo cuando se pone el sol. Experiencia memorable. Solo vale la pena si vas de día, ¿vale?
Es Cucons
Está dentro del hotel rural Es Cucons. Una preciosidad. Tenían una tienda maravillosa en Santa Gertrudis, así que el buen gusto ahí es natural. Suele haber música en vivo al anochecer. Mira su agenda.
Casa Linda
Un restaurante en un jardín con lucecitas es garantía de calidez y buen rollo. Comida mediterránea.
Aubergine
Otro jardín lleno de encanto. Casi una poesía. Abre todo el día, pero cuando fuimos a almorzar, en temporada alta, pasamos mucho calor. La tiendita tiene una curaduría preciosa.
La Paloma
Y dale con los jardines... ¡este es el más bonito, sin duda! También abre al mediodía, pero el atardecer ahí es aún más especial, ¡y la carta también!
Hambre
Comidita deliciosa, playlist en su punto y una vibra que abraza. Como la casa de un amigo que sabe recibir. Y lo mejor: no está en el radar turístico.
Los Enamorados
Sí. Otra vez por aquí. Además del almuerzo, la cena es súper concurrida. Y el atardecer también es precioso. Amo este lugar en todos los momentos.
Bistro Mondo
De los mismos dueños del Taller Sa Penya. Este abre todo el día, mucho más casual, con pizzas y sándwiches perfectos para una cena sin preocuparse por arreglarse. Para almorzar y desayunar también.
Sa Capella
De esas cenas que quedan en la memoria. Está dentro de una capilla, muy dramático. Precioso. Servicio impecable y comida maravillosa.
Cipriani
El clásico y concurrido italiano. Nunca fui al de Ibiza, pero siempre está bien tener bajo la manga un italiano auténtico para cuando te canses de la lubina y la paella. Raro, pero pasa.
Taller Sa Penya
Recomendación de un amigo holandés que vive en Ibiza hace años, de muy buen gusto y muy exigente con la calidad de la comida. Todavía no fui, pero por lo poco que vi, es íntimo y chic sin ostentar.
The Maine
Está en mi lista desde hace dos años, pero nunca consigo reservar. Muy concurrido porque se convirtió en el punto (muy chic) previo a la fiesta.
Casa Maca
Una finca chic con vistas al centro de Ibiza. La comida se hace en el fogón que está en medio del restaurante. Hasta hay una persona dedicada solo a cortar el jamón. La vibra carnívora más chic que he visto en mi vida.
Omakase by Wald
Tan exclusivo que el Instagram es privado. Solo 8 lugares en la barra. Un verdadero espectáculo de principio a fin. Tan íntimo que piden que vayas suave con el perfume para no estropear la experiencia olfativa de los compañeros de barra. No acepta niños menores de 12 años.
Roca House
Muy cool, rico, nuevito y hasta el verano de 2026 fue el más barato de todos los restaurantes a los que fui en la temporada. Fui a almorzar, pero me pareció más adecuado para una cena.
Il Dek
A los pies del castillo. Muy desenfadado. Pensaba que era un cliché atrapaturistas. Pero me sorprendió la pizza. Y ni siquiera soy tan fan de la pizza.
La Oliva
¡En medio del bullicio de Dalt Vila! Perfecto para una cena ruidosa viendo la vida pasar. Pero solo vale la pena si te sientas fuera.
La Dispensa
Si no hay sitio en La Oliva, la siguiente opción es La Dispensa, donde igual puedes ver la vida pasar con un poquito más de calma. Aquí lo importante es la atmósfera más que la comida en sí.
Amalurino
De los mismos dueños del muy bien valorado Amalur (que no está en esta lista porque no me trataron bien por ir con un niño). Este nuevo Amalurino tiene hasta espacio kids y abre todo el día sin interrupciones. Algo raro y muy útil para cuando te da hambre fuera de hora.
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Beach clubs
En el verano europeo, soy del tipo que va a la playa para que la sirvan. Trabajo para eso: quiero vino blanco, ostras, gambas… y si el mar está bueno, que el almuerzo llegue ahí mismo. Con la mesa puesta, mantel y todo lo que me corresponde.
Los beach clubs de esta lista entregan exactamente eso: servicio completo, buen ambiente y buena comida, en las playas donde me gusta estar. Pero que quede claro: esta es la playa en plan picnic más chic que vas a ver.
Beso Beach
Ses Salines
Playa perfecta para los niños. Pero también fui sin ellos y el verano pasado se volvió mi favorita. Las hamacas literalmente besan el mar. Eso sí, en temporada alta puede haber gente sentándose en el medio metro de arena delante de ti. El mar es perfecto, el servicio y la comida maravillosos, y no es barato.
Sa Trinxa
Ses Salines
El fervor playero sin dramas. ¿No encontraste hamaca libre? Tira el pareo en la arena, pide una sangría y un sándwich de salmón y olvídate de la hora. El acceso al mar es por una pasarela. No es de mi agrado. Pero la vibra en la playa es tan maravillosa que nos refrescamos en el duchón. Lleva monedas de 1 euro para asegurar tu minuto de ducha.
Jockey Club
Ses Salines
Un comodín de fácil acceso. Es el primer restaurante al salir del aparcamiento. Suele haber hamacas libres, pero el "hamaquero" que las gestiona dice que están reservadas. Dile que vas a consumir (comer y beber) en el restaurante y "se las arregla". No es el más barato del mundo, pero sí más barato que Beso Beach.
El Chiringuito
Es Cavallet
Una de las playas más bonitas si no hay viento. Lo cual es raro. Están las hamacas comunes, donde puedes consumir del restaurante Chiringuito, o las súper hamacas del restaurante, que no me parecen interesantes porque quedan lejos del mar.
Cala Gracioneta
Cala Gracioneta
Una pequeña bahía entre rocas que quita el aire. Las hamacas del restaurante quedan lejísimos del mar, pero la vibra es una delicia. Bastante exclusiva. A mí me gusta almorzar en el restaurante y "hacer un after" en el mar. Dejas las cosas en la arena y te vas a flotar.
Pomelo Playa
Cala Gració
De los mismos dueños de Cala Gracioneta. Abrió este año y creo que la cocina tiene mucho que mejorar. Las hamacas, igual que en el hermano mayor, lejos del mar. La decoración fue lo único que me gustó. Dije que no iba a entrar en mi guía. Pero está bien tener una opción cerca de Cala Gracioneta por si no consigues mesa allí.
El Silencio
Cala Molí
Una bahía amplia y espectacular. Hay hamacas en la playa y, si eres más de piscina, este es el lugar. A medida que anochece, la fiesta va tomando forma.
Chiringuito Cala Tarida
Cala Molí
Está en mi wishlist. Parece sin pretensiones y rico. Me encanta cuando es cala (pequeña bahía), da sensación de recogimiento. Este año intenté reservar y el precio estaba fuera de lo normal. Desistí. Quizás el año que viene.
Jondal
Cala Jondal
Para ver y ser vista. El tipo de beach club que frecuenta Anitta. La playa no es de las mejores, pero el servicio, la decoración y la comida sin duda sí.
Tigre Morado
Port des Torrent
¡¡¡Fui 2 veces en 2025 y simplemente me encantó!!! El mar es maravilloso. Hay sushi y algunos platos mediterráneos maravillosos. Y lo mejor de todo es que puedes reservar hamacas por la web.
Es Torrent
Playa de Es Torrent
Sencillo y muy bien frecuentado. Hace un tiempo era tan solicitado que ni se podía reservar. Nada de música. Es para relajarse y comer bien. Rico y sin pretensiones. El único pero es la playa de piedras.
Amante
Cala Sol d'en Serra
Está en el radar turístico para almorzar y cenar, pero poca gente sabe que se puede pasar el día en las tumbonas. Perfecto para un plan en pareja. Fuimos hace años y fue una delicia. Estuvimos tumbados al sol, almorzamos bonito en el restaurante y después bajamos la escalinata hacia la playa. La playa es de piedras gigantes. No me encanta, pero fue diferente. No lo recomiendo con niños.
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Playa de verdad
No solo de beach clubs vive Ibiza.
Hay días en que todo lo que quieres es un pareo, un buen chapuzón, un quiosquito simpático y ninguna presión por consumir. Estas son las playas que mantienen el espíritu más libre de la isla: algunas con servicios sencillos, como tumbonas con sombrilla (7 euros cada una), otras que casi piden picnic.
Lleva tu agüita, tus patatas fritas y prepárate para disfrutar de la Ibiza que todavía resiste fuera de la ruta de la ostentación.
Benirràs
Una de las playas más especiales de la isla. Hay tumbonas y sombrillas para alquilar y un quiosco para consumir. De lunes a sábado, el atardecer viene con banda sonora: el ritual de los tambores con los hippies de verdad. La energía tribal es inolvidable. Domingo, martes y viernes hay beach market (mercadillo hippie lleno de hallazgos). Puedes quedarte en plan pareo, almorzar en Elements y después volver al pareo o a la hamaca para una siesta. PD: los días del mercadillo varían durante el año, mira antes de ir.
Cala Saladeta
No tiene nada de servicios, para llegar hay que hacer un sendero sencillo. En temporada alta puede perder el encanto por la cantidad de gente. Siempre desisto de ir por esos motivos. Pero si vas, cuéntame qué tal para ver si me animo la próxima.
Cala Escondida
Nada escondida, todo el mundo la conoce. El mar está bien resguardado por las rocas y siempre da buenos chapuzones. Spot perfecto para ver el atardecer.
Cala d'Hort
La vista a Es Vedrà te energiza solo con poner los pies en la playa. Hay tumbonas para alquilar y puedes comprar bebidas en el restaurante y quedarte en la playa. El atardecer allí también es precioso.
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Atardecer
El atardecer en Ibiza merece un capítulo aparte. No es una forma de hablar, es tal cual.
Hay sitio para todos los gustos, desde los pies en la arena hasta un restaurante elegante. Empiezo por los nuestros.
Benirràs es nuestro favorito. Playa libre, sin postureo, y el famoso tamboreo de los hippies cuando el sol empieza a caer. Antes el domingo era el día oficial de los tambores, pero hubo un incendio allí durante una quedada de domingo y la policía lo prohibió. Los hippies no se rindieron: siguen yendo a tocar los tambores al atardecer todos los días, menos el domingo. Como no es oficial, no hay garantía, van si les apetece. Pero todas las veces que fuimos, siempre hubo tambores.
Cala Escondida es increíble. Junto con Benirràs, son nuestros tres lugares favoritos de la isla para ver ponerse el sol.
Otras opciones son: Cala Comte, Los Enamorados y Hostal La Torre.
Ahora, si quieres algo más elegante: Hacienda Na Xamena tiene el atardecer más surrealista de la vida. Nos hemos alojado en ese hotel justamente por eso, por las vistas. Y si no te alojas allí, puedes cenar en el restaurante y asegurarte tu sitio. Demasiado romántico.
Por último, está el paseo de San Antoni, donde están el Café del Mar y el Café Mambo. Sobre ese tengo que ser honesta: no lo recomiendo. El público es muy joven, está lleno, muy lleno, y es bastante trampa para turistas. Vas a sufrir para conseguir mesa, no vas a comer bien y no vas a relajarte. Lo menciono porque todo el mundo pregunta, pero hay lugares mucho más bonitos en esta isla para gastar tu tiempo y tu dinero viendo ponerse el sol.
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Compritas
Todo lo que tengo de diferente, ya sea ropa, objetos o accesorios, probablemente vino de Ibiza. La curaduría de las tienditas aquí es surreal: piezas únicas, rebuscadas, encontradas en los rincones más improbables del mundo.
Incluso cuando el euro no colabora, me empeño en visitarlas. Me inspiro, respiro y vuelvo con la cabeza llena de ideas.
Reserva unas horitas del día para sumergirte en este universo. Las que nunca dejo de visitar: Los Enamorados, Parada y Atelier 74. Aunque sea solo para pasear.
Le Petit Atelier Nº74
Una de las tiendas más bonitas. La ropa es handmade, atemporal y deliciosa. La paleta de allí es un deleite para los ojos. Y hay talleres creativos para niños casi todos los días.
Parada
Una cueva llena de rincones y cada rincón lleno de preciosidades. Una curaduría chic y divertida. Abrió en 2024 y los dueños están llenos de energía para dejarlo todo impecable.
L_Mental
De esas tiendas donde te pierdes con tantas cosas y quieres comprar varias. Hay dos: en Santa Eulalia y Santa Gertrudis (esta es la más grande).
Origins
También en Santa Gertrudis, tiene mucha cosa amontonada, pero puedes acertar con piezas únicas, tipo un sombrero de cáñamo precioso. Si vas con niños, mejor evitarla.
Galeria Elefante
Se siente de lejos el amor de Victoria por su galería. Siempre presente en la tienda, hoy con dirección en Santa Gertrudis, la mezcla de productos rebuscados va desde libros hasta vestidos bordados llenos de encanto. Vale la visita.
El Pelut
Dueña de los mosquiteros de algodón más chic. Los hoteles cool Los Enamorados de Ibiza y El Corazón de Mallorca los usan en la decoración. Además de mosquiteros hay ropa bellísima handmade.
Los Enamorados
Para entrar en la tienda tienes que quitarte los zapatos. Impactada de entrada. Después es un suspiro tras otro. Hay un barco colgado del techo, hay un peluche de E.T., está el probador de macramé más bonito del mundo. La curaduría es de llorar de lo especial que es. Reserva unos euros para gastar allí.
Bohême
No te lo vas a creer, pero esta tienda está en el aparcamiento de la playa. Los dueños viajan todo el año para traer los bolsos más bonitos a este rinconcito. Voy todos los años y elijo mi bolso del verano en 5 minutos. ¡Vale la visita!
Cocoq
¡Muebles, decoración, alfombras, mil cosas playeras e inspiración por todos lados! Si pasas por delante, ¡para y entra rapidito a echar un vistazo!
Annie's
Una cueva mágica llena de tesoros. Puedes pasar por la puerta y pensar que es una tiendita de disfraces hedonistas, pero la realidad es que tiene piezas carísimas que parecen obras de arte. Para quien le gusta invertir en looks carnavalescos o de Burning Man, este es el lugar.
Happinez Ibiza
Curaduría directa de Bali. Dan ganas de vivir en Ibiza solo para montar una casa entera de Happinez.
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Otras cositas más
Las Dalias
¡Para quien le gusta un mercadillo, este es el lugar! Abre de sábado a martes. Además de las compras, hay una fiestita al aire libre que abraza a todas las tribus y todas las edades y lo más interesante: es gratis. ¡Algo raro de ver! ¡Fuimos unas 4 veces este verano! Desde 2024 hay un restaurante mexicano, el Palo Santo, ¡prácticamente dentro de la pista! Es muyyy chulo (para quien le gusta un poco de desorden suave). Mis padres estaban en las nubes: un poco de compras, un poco de música y comidita deliciosa. ¡¡¡¡Los niños son muy bienvenidos!!!! Los horarios cambian un poco durante el verano, así que mejor mirar el Insta antes de ir. Pero en serio, ¡no dejes de ir!
Juntos Farm
Ni sé cómo explicar este lugar. Es una granja con música, actividades, mercadito con comida fresca, degustación, bocados rápidos, vino, mucho buen gusto y gente guapa. Genial para ir con los niños y ser feliz. El auténtico hippie chic rural.
Dalt Vila
La parte histórica de Ibiza es preciosa y vale ir al menos un atardecer. La luz es surreal, la vibra muy alegre y las tiendas alrededor del castillo son maravillosas.
UNVRS
El foco de esta guía no son las fiestas, pero si puedes incluir alguna, ve a UNVRS. Considerada la discoteca más grande del mundo, este paraíso electrónico es pura tecnología de poner los pelos de punta. ¡Mira el calendario para ver si hay algún DJ que te guste! Yo fui a Anyma y a El Row. Esta última fue mi fiesta favorita. ¡Preciosa de ver y de bailar!
Hike Station
Rutas por lugares escondidos de Ibiza... este plan está en alza y de verdad parece de quitar el aliento. En su web eliges lo que más te atrae y, de paso, conoces gente nueva en la misma onda. Todos los años digo que lo voy a hacer y desisto a última hora. Si lo haces, ¿¿me cuentas??
The Other Face
Otra opción de senderismo, pero con tu propio grupo de amigos. Si van en grupos de más de 3 personas puede salir más a cuenta.
Paseo en barco retro
No amo la vida al mare, me mareo hasta en un pedalín, pero esta opción bonita y de pocas horas fue lo ideal para mí. No tuve que gastar una fortuna en yates con paseos largos, ni en mini paseos en barquitas sin gracia. Los barcos retro se llaman llaüts y Jaime es uno de los pocos que todavía lo hace por allí. Caben hasta 6 personas.
Paseo en velero
Fabio y Mari, una pareja brasileña llena de buena energía, compraron un velero y pasan todo el verano entre Ibiza y Formentera. Homeonsail funciona como alojamiento. Admite hasta 5 personas e incluye todas las comidas. ¡¡Este año tuve suerte y conseguimos encajar una salida para ver el atardecer a bordo!! Aunque no soy de mar, ¡me quedé con ganas de dormir y despertar con el vaivén del mar!
Si llegaste hasta aquí, ya te hiciste íntimo de la isla.
Espero que esta guía te haya inspirado a vivir Ibiza con calma, belleza y presencia, tal como ella lo pide. Si encuentras un atardecer especial, un rincón escondido o una decoración de suspirar, brinda por mí. Y si en algún momento piensas “guau, esto es muy de la Ju”: misión cumplida.
Sígueme en @julie_couto para no perderte el próximo destino y más consejos en vivo del verano europeo.
¿Quieres un itinerario personalizado, hecho a tu medida? Escríbeme a oi@juliecouto.com. Será un placer ayudarte a planear momentos preciosos.
Con cariño, Julie.












